
....hasta luego Claud...hasta pronto Amalia...
Paso mi primera noche sola, todavia en Railay, y a la manana siguiente camino a Phuket town; barco de popa larga, minibus y taxi hasta el puerto. Esta ciudad no tiene nada especial, tan solo mencionar el recuerdo que de ella me llevo; mientras como en un mercado local unos sabrosos pad thai, acompanada de mi mochila, una enorme rata merodea sin cesar por los alrededores...me lo tomo como un reto mas, y termino tranquila, aunque cautelosamente el plato de noodels..prueba superada! Y es que es verdad, no hay luz sin sombras, y es que letrinas y duchas sin plato incorporadas en pequenos cuartos de bano, siguen siendo la tonica de los establecimientos economicos por estos lares. En fin, como de lo que se trata es de alargar el viaje el maximo tiempo posible, el sacrificio de los pequenos lujos es la inevitable factura a pagar.
Ya en el muelle de Phuket embarco rumbo a las Islas Similan uno de los 10 mejores lugares del mundo para la practica del buceo. Somos 12 buceadores, 6 israelitas, 3 alemanes, 2 ingleses y yo; y 4 instructores, 1 austriaco, 1 norteamericano de Tejas, un tailandes y una espanola, un cocktel de nacionalidades, siempre enriquecedor. Aprovecho para comentar que Tailandia es el principal destino turistico de los israelitas, los encuentras por todas partes, y, salvo excepciones y siendo consciente de lo injusto y arriesgado de las generalizaciones, tienen un aura de cierta prepotencia y mala leche que los situa en las antipodas del companero ideal de viaje...es solo una opinion basada en mi experiencia personal.
En el barco conozco a Andrea, amiga de Alejandro/Alisub, mi instructor de buceo y amigo, que lleva trabajando como instructora de buceo 2 anos en las Similan, y con quien compartire camarote e inmersiones. Ademas, tendre la suerte de aprender de su mano las principales especies de la fauna local, y ella como profesora que fue en su "anterior vida" en Espana y maestra vocacional para el resto de sus dias me temo, disfruta, creo, transmitiendo sus conocimientos, a pesar, de no estar atravesando su mejor momento. Muchas gracias de nuevo Andrea!
Como en todos los vida a bordo de buceo, los dias transcurren simple y plenamente, buceando, comiendo y descansando, entre preciosos amaneceres y atardeceres, con el mar siempre como anfitrion de lujo. Las inmersiones son fabulosas, con fondos de azulados tonos, y corales de todos los tipos y colores, que han enamorado a la autora de este humilde blog.
Resenar los caballitos de mar y los peces/pipa fantasma, entre la vida pequena; y los tiburones de punta blanca y los tiburones leopardo entre la vida grande.
Como inmersion reina "Richelieu's Rock", una explosion de vida estresante para mis pupilas, imposible absorver tanta maravilla al tiempo..por primera vez lloro de emocion bajo el agua..
La corriente suele estar presente en muchas de las inmersiones, lo cual es para mi un atractivo mas, me encanta, es como estar en un parque de atracciones natural.Un dia, surcando el Mar de Andaman, avistamos delfines y, otro dia, ballenas, todo un acontecimiento a bordo, el capitan, para deleite de buceadores, y tripulacion, comienza a navegar en circulos aproximandose mas y mas a las ballenas... khawp khun kha capitan, khaup khun kha!!
Despues de 4 dias intensos, disfrutando de los tesoros del Mar de Andaman, desembarcamos en Khao Lak, punto peninsular mas cercano a las Islas Similan (60 km), donde hay mas de 40 centros de buceo; asi que reparto mi escueto curriculum por todos ellos y a esperar a diciembre, que empieza la temporada alta...
Khao Lak es un pueblecito eminentemente turistico, donde el buceo es el rey, y la lluvia la reina madre, ocupa el segundo puesto en el ranking de pluviometria nacional, pero, imaginaros el resultado traducido en un paisaje de espesa jungla verde, contrastando con las playas en la cara Este, simplemente espectacular!
Llueve 5 de los 6 dias que paso aqui, asi que me lo tomo con mucha calma y me dedico a hacer yoga y meditacion recien levantada y a alargar los desayunos todo lo posible con algunos de mis companeros de buceo, que tampoco tienen prisa, ni rumbo fijo; el ingles, Gary, y los alemanes, Verena y Alex, ahora convertidos en companeros casi inseparables, con ellos compartire la primera comida del dia en el acogedor restaurante de los bungalows de bambu donde nos alojamos, "Banana Bungalow", me encanta el nombre, y el lugar, ya vereis, es como Los Picapiedra.
Un dia alquilamos una moto y vamos a una cascada a unos 12 km de Khao Lak, en medio de la jungla, una de las zonas que sirvio de refugio de las victimas del tsunami en diciembre del 2004. La lluvia no cesa ni durante el trayecto en moto, ni durante la posterior caminata, y como regalo nos llevamos 2 o 3 gusanos de esos que se pegan a tu piel y te succionan la sangre, y que ahora mismo no logro recordar su nombre, ademas de los mosquitos, presentes en todo momento, incluido en alta mar...lo dicho, no hay luz sin sombras..
Despues de 6 dias de reposo y tranquilidad decido ir a Camboia durante las proximas semanas en busca de un poco de accion, para lo cual he de volver a Bangkok, centro de todos los viajes por el sudeste asiatico.
Junto con las alemanas Verena y Mandi tomamos un bus local hasta la localidad de Surat Tani, para conectar con un tren nocturno que nos llevara hasta Bangkok, en tan solo 10 horitas, aunque mis companeras de viaje se apearan unas 4 horas antes que yo en busca de playas de arena fina y transparentes aguas. Llegamos a la estacion de tren a las 20h y como no es posible reservar billete con antelacion (excepto en la misma estacion) lo unico que queda disponible son billetes en vagones de tercera clase, los mas humildes con diferencia, donde viajamos con las ventanillas abiertas y los ventiladores a todo trapo, en unos asientos duros como piedras, no reclinables y donde las clases mas modestas, desde ninos a ancianos, pasando por monjes budistas, intentan pasar la noche lo mas dignamente posible en diferentes posturas, dificiles de explicar. Somos las unicas extranjeras en todos los vagones de tercera, y la sensacion al subir es como un pequeno shock, comparable, creo, al que experimentan tambien el resto de pasajeros, que no salen de su asombro al ver a 3 mujeres occidentales muy altas (y 2 de ellas rubias para mayor contraste), que comparten con ellos unos asientos que se convierten en verdaderos "matapersonas" con el transcurso de las horas.
Me despido de Verena y Mandy, y de nuevo el tren en marcha, "abre el restaurante de tercera":, empieza un constante ir y venir de vendedores de todos los tipos de comida y bebida tailandeses que no cesaran en las 4 horas restantes..paseando sus bandejas de noodels, sopas, arroces, pasteles, dulces de varios tipos, frutas variadas, y entonando cada uno su producto, siempre acabando en kaaaaa...... pienso que, hasta que no vendan su genero no pueden parar de pasearlo...pero nadie a mi alrededor habla ingles y no consigo averiguarlo...no importa. Acabo intercambiando comida con algunos pasajeros.
Una experiencia mas gratificante que dura al final, y un kilito mas de bagaje interior: "con la mente muy abierta, el corazon en la mano, y una sonrisa en los labios...llegaras a donde ni puedes imaginar..."
