Sonyando sin cerrar los ojos..(Ver todas las fotos)

Despues de mas de 5 meses en el superpoblado sudeste asiatico, me encuentro en Nueva Zelanda, tan solo 4 millones de habitantes, y 400 millones de ovejas, curiosidad que me tenia que compartir. El contraste es brutal en todos los niveles, el caos frente a la mas perfecta organizacion, sin practicamente espacio para la improvisacion; la suciedad frente a la pulcritud mas absoluta, con verdadera obsesion por el medio ambiente; el idioma, la gente, forma de vida, y asi podria seguir durante lineas y lineas...
Sus habitantes son llamados, y se autoproclaman "kiwis", y no por la fruta, como yo creia, sino por un pajaro que no puede volar, muy dificil de ver. El nombre se lo asignaron los australianos, despues de la segunda guerra mundial. Aqui muchas cosas funcionan al reves, el crecimiento de la luna, el sentido del chorro de los grifos, y de las cerraduras, se conduce por la izquierda.

Es final del verano, aqui en el hemisferio sur, aunque el sol, que me acompanya casi siempre, quema, debido al agujero en la capa de ozono que se halla justo encima del pais. EL alojamiento lo hare en "backpackers",literalmente "mochileros, compartiendo habitacion,cocina y comedor con otros viajeros.
Este pais es perfecto para viajar por tu cuenta, por carretera, en coche, o, mejor aun, en caravana o furgoneta, hay miles, preciosas, todo esta preparado para ellas. Los viajes suelen tener su esencia en el camino, y aqui mas que en ningun otro lugar, estarias disparando fotos sin tregua, casi compulsivamente; asi sera la base de este viaje, carretera, parada y fotos, muchas fotos.
Prescindire, esta vez, del narrar dia a dia, destino a destino, las fotos haran el trabajo mucho mejor que yo..y comentare solo lo mas resenyable de mi propia experiencia.
Aterrizo en Chirstchurch, una de las dos ciudades de la isla sur, donde me espera una "antigua" companyera de viaje, Marion, la francesa con la que viaje por Camboya, y que ahora esta aqui afincada, y con la que compartire aventuras de nuevo, esta vez por las antipodas. En Chirstchurch estare un par de dias, basicamente de compras, ropa de abrigo y de trekking.

Empezamos la ruta con "gypsy" (un coche con casi mas anyos que nosotras, que hemos comprado para la ocasion), hacia Mont Cook, la montanya mas alta del pais, con mas de 3000 m de altura, fascinante el camino hasta alli y la vision del monte al atardecer.
Cumpleanyos de Marion en Dunedin, ciudad universitaria e industrial y de agitada vida nocturna, donde nos encontraremos con la dicharachera Lucille, otra francesa, amiga de mi companyera. Dunedin no es gran cosa, aunque merece la pena por visitar la vecina Peninsula de Otago, donde conocere a los adormecidos, leones de mar.
Y rumbo a Los Catlins, zona sur, basicamente kilometros y kilometros, parando en los
lugares especiales, siempre dentro de un marco espectacular, pudiendo contemplar focas, pinguinos, albatros, y delfines.
Y saltamos a la diminuta y ecoturistica Steward Island, con mas caminos para trekkings que carreteras, aunque no hacemos ninguno debido a la lluvia. Eso si, probare las famosas ostras de Bluff, en un restaurante callejero, una furgoneta.

Despues de mas de 5 meses en el superpoblado sudeste asiatico, me encuentro en Nueva Zelanda, tan solo 4 millones de habitantes, y 400 millones de ovejas, curiosidad que me tenia que compartir. El contraste es brutal en todos los niveles, el caos frente a la mas perfecta organizacion, sin practicamente espacio para la improvisacion; la suciedad frente a la pulcritud mas absoluta, con verdadera obsesion por el medio ambiente; el idioma, la gente, forma de vida, y asi podria seguir durante lineas y lineas...
Sus habitantes son llamados, y se autoproclaman "kiwis", y no por la fruta, como yo creia, sino por un pajaro que no puede volar, muy dificil de ver. El nombre se lo asignaron los australianos, despues de la segunda guerra mundial. Aqui muchas cosas funcionan al reves, el crecimiento de la luna, el sentido del chorro de los grifos, y de las cerraduras, se conduce por la izquierda.

Es final del verano, aqui en el hemisferio sur, aunque el sol, que me acompanya casi siempre, quema, debido al agujero en la capa de ozono que se halla justo encima del pais. EL alojamiento lo hare en "backpackers",literalmente "mochileros, compartiendo habitacion,cocina y comedor con otros viajeros.
Este pais es perfecto para viajar por tu cuenta, por carretera, en coche, o, mejor aun, en caravana o furgoneta, hay miles, preciosas, todo esta preparado para ellas. Los viajes suelen tener su esencia en el camino, y aqui mas que en ningun otro lugar, estarias disparando fotos sin tregua, casi compulsivamente; asi sera la base de este viaje, carretera, parada y fotos, muchas fotos.
Prescindire, esta vez, del narrar dia a dia, destino a destino, las fotos haran el trabajo mucho mejor que yo..y comentare solo lo mas resenyable de mi propia experiencia.
Aterrizo en Chirstchurch, una de las dos ciudades de la isla sur, donde me espera una "antigua" companyera de viaje, Marion, la francesa con la que viaje por Camboya, y que ahora esta aqui afincada, y con la que compartire aventuras de nuevo, esta vez por las antipodas. En Chirstchurch estare un par de dias, basicamente de compras, ropa de abrigo y de trekking.

Empezamos la ruta con "gypsy" (un coche con casi mas anyos que nosotras, que hemos comprado para la ocasion), hacia Mont Cook, la montanya mas alta del pais, con mas de 3000 m de altura, fascinante el camino hasta alli y la vision del monte al atardecer.
Cumpleanyos de Marion en Dunedin, ciudad universitaria e industrial y de agitada vida nocturna, donde nos encontraremos con la dicharachera Lucille, otra francesa, amiga de mi companyera. Dunedin no es gran cosa, aunque merece la pena por visitar la vecina Peninsula de Otago, donde conocere a los adormecidos, leones de mar.
Y rumbo a Los Catlins, zona sur, basicamente kilometros y kilometros, parando en los
lugares especiales, siempre dentro de un marco espectacular, pudiendo contemplar focas, pinguinos, albatros, y delfines.
Y saltamos a la diminuta y ecoturistica Steward Island, con mas caminos para trekkings que carreteras, aunque no hacemos ninguno debido a la lluvia. Eso si, probare las famosas ostras de Bluff, en un restaurante callejero, una furgoneta.

Empezamos el recorrido por los paisajes mas increibles, la costa oeste, donde se rodo gran parte de la trilogia del Senyor de los Anillos, hacia Te Anau, donde cruzaremos una decena de coches en varias horas. Alli conocere a Judit, una catalana que lleva 3 meses por aqui, y que ha comprado una vieja furgoneta que hace las veces de coche y casa, pero que tiene sus horas contadas y que llegan a su fin justo aqui.
Camino a Milford Sound, hacemos una caminata de 3 horas, "Key Summit", precioso, aunque con bastante niebla, que da un toque magico al entorno. Y llegamos a los fiordos, Milford Sound, no es un pueblo, ni una aldea, es un par de bares y el embarcadero para los cruceros turisticos. A los 2 minutos de llegar al backpacker conozco a una argentina, un sol de mujer que ademas de invitarnos a cenar en su casa, nos regalara el pase para el crucero por los fiordos y el buffet libre a bordo. Embriagada por los espectaculares paisajes decido hacer el "Milford Sound Track", uno de los grandes, 3 dias de trekking, pero he de desistir ya que las cabanyas donde se ha de trasnochar estan llenas en estas fechas. No importa hare otro de los grandes, el "Able Tasman Coastal Track", en el norte.

Hemos de deshacer lo "andado", vuelta a Te Anau, donde me multara la policia por circular a 65 km/h, 15 mas rapido de lo permitido. Pago los NZ$ 80 (e 35) y consigo un suvenir diferente de Nueva Zelanda. Seguimos hacia el norte, hasta Queenstown, capital de los deportes de aventura, y adrenalina. No tengo nada en mente al respecto, pero Marion se va a autoregalar por su cumpleanyos un "bungy jumpying", un salto al vacio atada por los tobillos desde una plataforma, hacia un rio, va a hacer el mas alto que existe en Nueva Zelanda, 134 m, 9 segundos de caida libre.
Finalmente decido seguirla, la noche anterior suenyo con el salto, el vuelo a la nada; la manyana del evento nervios, tension y cuenta atras. Decido y consigo congelar la mente y me convenzo de que, llegado el momento, los pasos en la plataforma saltare, sin pensar, y eso hago. A dia de hoy aun no se como pude hacerlo. La sensacion indescriptible, la adrenalina en sus maximos, y el convencimiento de que, despues de esto eres capaz de cualquier cosa.

Marion y yo nos separamos, ella ha de buscar trabajo, yo sigo sola, bueno con el fiel "gypsy", mi paseo por Nueva Zelanda, esta vez hacia Lake Wanaka, un lugar de ensuenyo. Al llegar decido dar un tranquilo paseo alrededor del lago y organizarme los siguientes dias, sola, tranquila, en paz..y entonces, un desafortunado percance,
que trastocara totalmente el resto de mi viaje en este pais; piso un cristal del tamanyo de mi mano, se clava en la suela de mi pie atravesando primero la chancleta, mucha sangre..sigo caminando durante 5 minutos hasta un centro de informacion turistico, y al llegar casi al borde del desmayo se me aparecen 2 angeles, la catalana Judit y la canaria, y enfermera, Yudeisa. Ellas me acompanyaran al centro medico, cocinaran por mi durante los 2 dias que he de permanecer en reposo, y ademas Judit conducira mi coche. Al final no es nada, solo un par de puntos y reposo, lo complicado es el sitio donde esta, la planta del pie, que me impedira hacer tantas cosas..lo basico cuando viajas..andar normalmente.
Caprichos del destino, ilesa de un salto a 134 metros y accidentada dando un paseo..

Tras el dia de reposo en Lake Wanaka, montamos la "caravana de mujeres", Yudeisa en su coche alquilado (viaja sola durante 6 meses, 2 de ellos en Nueva Zelanda), y Judit conduciendo Gypsy, hasta los glaciares, Fox y Franz Josef. En el camino compartiremos cena al aire libre, con vino, filosofadas y el cielo mas estrellado y puro que he visto hasta ahora y que sera un clasico en las noches en este pais, tan libre de todo tipo de contaminaciones. Solo puedo "asomarme" al Fox Glaciar, imposible hacer el trekking con guia y crampones por el pie.
Yudeisa se queda, ella va a hacer largas caminatas; Judit y yo hacia la costa norte
el paradisiaco Parque Nacional de Able Tasman, estaremos 3 dias llevando una vida bastante "gypsy", durmiendo en el coche, y playeando en la dorada costa, con la marea baja, impresionante el contraste, cientos de metros de arena. Hare un crucero en un velero, un plan "B", ya que no puedo hacer el "Coastal Track". Un precioso dia, una delicia de entorno. Pasaremos horas en un pintoresco cafe, frente a un mercado artesanal, donde los artistas viven en furgonetas pintadas a cual mas original. El primer dia, nada mas llegar, nos encontramos con musica en directo en el cafe, musicos suben espontaneamente y forman un "jam session", estaremos hasta altas horas y conoceremos a uno de los musicos, un americano de Oregon entradito en anyos, todo un personaje, con su poncho y sombrero con rastas que sera el culpable de que Judit y yo llevemos pegada al cerebro y cantemos sin cesar "la bamba" durante los proximos dias...parabalalalala...:)

Nos vamos a Picton, donde Judit se quedara y trabajara en un "backpacker" a cambio de alojamiento y comida, practica habitual aqui, y yo embarcare en el ferry hacia Wellington, en la isla norte. Tengo un par de horas antes de partir, 4 de la tarde y oimos musica en directo, alla vamos, la mejor manera de despedirnos escuchando rock en vivo y cerveza en mano. He pasado mis mejores horas con la catalana...adeu Judit, bye bye isla sur!







